Ayer aparecía una noticia en el Diario Sur de Málaga en la que se hacía referencia a la inversión municipal en los diferentes distritos de la capital durante el pasado año. En la noticia aparece como subtítulo que el Distrito de Carretera de Cádiz, entre otros, acapara la inversión municipal en microactuaciones, ya que junto a Cruz de Humilladero, Centro y Este se reparten más de la mitad de esta partida. Este reparto se hace en función de la población y los metros lineales de viario. No se dice que peso tiene cada uno de estos criterios en el reparto, ni los metros de viario estimados en cada distrito.
Lo que parece a todas luces, que Carretera de Cádiz sale beneficiada en este reparto cuando es justo lo contrario. Es el tercer distrito con mayor inversión en microactuaciones, pero el de mayor población, con mucha diferencia sobre el segundo.
Así, el ayuntamiento dirigido por el PP gastó en Carretera de Cádiz 4,475 € por habitante y año, ¡la menor inversión por habitante de toda la ciudad!
Distritos como Cruz de Humilladero y Centro tuvieron más del doble de inversión por habitante que Carretera de Cádiz, y los distritos de las afueras como Campanillas y Churriana el cuatro y tres veces más, respectivamente.
La política es básicamente la distribución de unos recursos limitados, y en este caso hay una clara mano política en la asignación de estas partidas. Una clara intención política de marginar al distrito más poblado de Málaga.
¿Tendrá algo que ver que sea el Distrito donde más votos saca la izquierda y que fuera el único de los grandes donde ganara el PSOE?
Ahora se puede tomar la noticia como completa y ahora sí que pueden pensar como quieran y con criterio. Yo lo tengo muy claro.
Educación y futuro
martes, 4 de junio de 2013
La enseñanza pública es la única que asegura
la igualdad de oportunidades, independientemente del origen social de cada uno.
La única que educa en unos valores éticos y sin ninguna carga moral o política
concreta. Es por tanto la única que forma ciudadanos libres, críticos e
independientes.
En nuestra breve historia democrática, hemos
conseguido, con el esfuerzo y las reivindicaciones de varias generaciones, un
Estado social casi modélico y ahora añorado, con sus defectos sí, pero
envidiado por otros países. Un Estado con una Sanidad pública universal y
gratuita, un Estado con una educación pública para todos y todas, extendida
hasta los 16 años y que garantiza una enseñanza postobligatoria de calidad y
diversificada. Con sus defectos, por supuesto, pero hay que ver de donde
partimos, y todo lo que hemos conseguido hasta llegar hasta aquí, desde hace
más de veinte años hasta la actualidad.
Evidentemente hay mucho que mejorar, pero la
mejora, y eso lo podemos entender todos y todas, no viene por echar profesorado
a la calle, no viene por acumular más alumnado en las aulas. Si pretendemos que
apruebe más alumnado, ¿se consigue a base de poner reválidas cada dos por tres
o conseguiremos que suspendan más? Si queremos hacer ciudadanos libres y no
adoctrinarlos, ¿se consigue poniendo la religión evaluable? ¿Qué hay
que enseñar en los centros educativos, ciencia y cultura o creencias y fe? Si lo
que queremos es igualdad de oportunidades ¿se consigue favoreciendo la
enseñanza concertada y recortando la pública? ¿Es ese realmente el camino que
nos hará avanzar como sociedad? Esto es, desgraciadamente, lo que nos espera
con la nueva ley de Educación, la LOMCE.
En cualquier país sensato, en
tiempos de crisis lo lógico es invertir en educación e investigación, contratar
a más profesores y dotar de más medios a la educación, pues un capital humano
mejor y más preparado, podrá afrontar con más garantías los retos del futuro.
Tenemos que sentirnos muy
orgullosos de nuestra educación pública, y tenemos que avanzar en medidas que potencien
al alumnado con dificultades y que no sean expulsados del sistema, favorecer el
desarrollo educativo del alumnado con mayores capacidades, dignificar al profesorado
y dotar de mayores medios a los centros educativos. Flexibilizar itinerarios y aumentar
sus interconexiones, disminuir la ratio y aumentar la oferta educativa son medidas
que pueden ayudar a ello.
¿Cómo podemos pretender estar a la
altura educativa de Finlandia dedicando a la educación un tercio menos de presupuesto
que ellos en términos del PIB?
A esa enseñanza pública, tan maltratada hoy
en día por una ideología que utiliza la excusa de una crisis financiera para
recortar sus recursos mientras favorece a la escuela privada (a la que pagamos
con nuestros impuestos) les debemos la
formación de la ciudadanía y lo que es más importante, nos jugamos el futuro y conseguir
tener ciudadanos responsables, formados y libres.
Por una Fiscalidad más justa
viernes, 24 de mayo de 2013
Como entra en la lógica de la derecha, es muy fácil intentar aumentar la recaudación del Estado a costa de subir los impuestos a los trabajadores y las clases medias, que son los que estamos pagando la crisis y los excesos de bancos y de los grandes capitales.
La brecha entre ricos y pobres, como consecuencia de ello, aumenta en España, al igual que el índice de desigualdad (España es el país con mayor desigualdad social de la eurozona, véase El País, 11 octubre de 2012). Todo hace que se cree una situación que sería esperpéntica si no fuera tan dramática, a saber: la falta de regulación de los mercados crea una burbuja económica especulativa, que al estallar crea la crisis actual, que la gestiona el partido que creó las bases en España de esa política especulativa, y que pagan los trabajadores por doble vía, aumento de impuestos y desmantelación progresiva del Estado de Bienestar.
Desde las ideas de izquierda, tenemos la obligación de plantearnos una fiscalidad más justa y equitativa. No puede ser que cada vez haya más trabajadores en paro, que se recorten sus prestaciones, que se nos recorte la sanidad y educación públicas (a la vez que se da alas a la privada) y que los grandes capitales y grandes empresas se refugien en paraísos fiscales, no contribuyendo a pagar la factura de la fiesta que ellos celebraron y que pagamos los que no estábamos invitados.
Por ello son necesarias medidas como unificar la fiscalidad europea de grandes empresas, acabar con los paraísos fiscales,que tributen en España de las empresas que operan aquí por los negocios y ganancias que obtienen, suprimir los billetes de 500 euros para controlar el fraude fiscal (¿quien de nosotros/as ha visto alguno?), aumentar el IVA a productos de lujo,aumentar los recursos en la lucha contra el fraude fiscal, implantar un impuesto especial a las empresas de gran capital social, anular los privilegios fiscales de la Iglesia (por qué tengo que pagar con mis impuestos una estructura religiosa de unas creencias determinadas, ¿no es un Estado aconfesional?), un mayor control bancario por parte del Estado, para evitar que se repitan situaciones pasadas, aumentar la tributación de las SICAV, unificar impuesto de
la Renta y patrimonio y aplicar determinadas deducciones
en IRPF para aflorar parte de la economía sumergida, constituyen una batería de propuestas progresistas, razonables, y sobre todo socialmente justas.
Renovación o Revolución
jueves, 18 de abril de 2013
La ciudadanía está harta de la situación actual. La ciudadanía exige cambios. Pero cambios ¿hacia donde?¿Cual es el futuro que queremos?.
Para saberlo, desde los partidos políticos se tiene la obligación de conocer los fallos que existen en nuestra sociedad y articular una respuesta hacia ellos. Desde el socialismo, ideología crítica y social, tenemos la responsabilidad clara de proponer soluciones contundentes ante esta crisis tan dura, y las aún más duras leyes involucionistas de la derecha gobernante. La situación no admite soluciones templadas, sino medidas valientes y audaces.
El Decreto de la Junta de Andalucía sobre Vivienda puede marcar el camino de otras medidas que constituyan una esperanza auténtica de cambio.
La transición acabó como periodo histórico. Es una de un nuevo periodo de Renovación, y éste sólo puede ser liderado por la izquierda. Si no se diera este paso en breve, tal vez lo que llegue tenga el nombre de Revolución.
Para saberlo, desde los partidos políticos se tiene la obligación de conocer los fallos que existen en nuestra sociedad y articular una respuesta hacia ellos. Desde el socialismo, ideología crítica y social, tenemos la responsabilidad clara de proponer soluciones contundentes ante esta crisis tan dura, y las aún más duras leyes involucionistas de la derecha gobernante. La situación no admite soluciones templadas, sino medidas valientes y audaces.
El Decreto de la Junta de Andalucía sobre Vivienda puede marcar el camino de otras medidas que constituyan una esperanza auténtica de cambio.
La transición acabó como periodo histórico. Es una de un nuevo periodo de Renovación, y éste sólo puede ser liderado por la izquierda. Si no se diera este paso en breve, tal vez lo que llegue tenga el nombre de Revolución.
Semana de Pasión
jueves, 21 de marzo de 2013
Estamos en tiempos de pascua. Y curiosamente la pascua la padecemos nosotros, los ciudadanos de a pie.
Son los ciudadanos chipriotas con el corralito que les quieren montar los guardianes del capital (Banco Central Europeo y la derecha alemana -Merkel-).
Son los miles de parados, cada uno con su drama particular, que se suman a diario a las filas del paro, y los que ni se apuntan al mismo, desesperados y lo que es peor, desesperanzados.
Son los desahuciados que ven como los bancos a los que hemos rescatado todos con nuestros impuestos y nuestros recortes sociales, los expulsan de su casa, muchas veces tras haber firmado hipotecas con clausulas abusivas. Y lo que también es sangrante, que el banco había determinado que esa propiedad valía más de lo prestado (alguna responsabilidad tendrán ¿no?).
Somos todos los sufridores de los recortes del PP a la Sanidad, que padecemos en nuestras propias carnes o en la de nuestros familiares, con un sentimiento de rabia e impotencia compartido con los profesionales de la salud.
Somos los que padecemos los recortes del PP en educación, para hacer individuos dóciles e incultos, a la vez que se favorece su educación privada, segregadora y católica. Y maestros a la calle. ¿Hay algo más flagelante para una sociedad?
Somos los que vemos como se cobra por la Justicia (¿es esto justo?), como se privatiza el registro civil favoreciendo a pequeños colectivos de poder como los registradores de la propiedad (¡anda que curioso!¡la profesión de Rajoy!).
Una pascua que muchos celebrarán siendo aún más ricos, celebrarán al ver que crecen las desigualdades sociales hasta convertirnos en uno de los países con mayor desigualdad social de Europa.
Y es que la semana santa, la semana de pasión, está durando ya mucho para muchos. Que el Chiquito o el Cautivo nos salven, hasta a los que no creemos.
Cuestión de ideología
jueves, 21 de febrero de 2013
En la calle se dice que todos los partidos son iguales, mensaje propagado por quienes les conviene que se vea esto así por la ciudadanía, para usar impunemente sus armas ideológicas y que se reparta el descrédito entre todos los partidos.
Esa táctica la estamos viendo utilizada (por quien si no) por el Sr. Rajoy acusando a Rubalcaba de encarnar los males del Zapaterismo e incluso remontándose al Felipismo. Y porque no ha podido remontarse más (los 40 años anteriores gobernaron ellos).
La gente está harta de este juego, y eso lleva a la ciudadanía a pronunciar frases como "son todos iguales", o "hacen todos lo mismo" como si no existiera la ideología, y considero que esto conlleva mucho peligro para la democracia.
Creo que estamos en el momento donde más importante es la ideología en democracia desde la época de la República, porque al PP, a los grandes capitales, les interesa menos educación pública y así tener ciudadanos menos críticos y más manejables, y más educación privada, para ellos, claro, y menos oportunidades para la mal llamada clase media y para la clase trabajadora, en la que por primera vez en la historia nuestros hijos y nietos tendrán menos oportunidades de formarse que nosotros.
En este ambiente hostil se está desenvolviendo de una forma admirable, la Junta de Andalucía. Debe enfrentarse a la presión del gobierno central y sus ataques continuos contra la enseñanza pública y ahogo económico, ensañándose contra nuestra autonomía utilizando las instituciones a su antojo y castigando a los ciudadanos simplemente por el partido que los gobierna. La Junta debe enfrentarse al descontento social, de los profesionales sanitarios y del profesorado sobre estos recortes, que muchas veces no sabe discernir sobre quien es el responsable. Y encima, apostando por nuestros valores, manteniendo en lo posible la enseñanza pública y valores como el de igualdad y coeducación, con la valiente y elogiosa y necesaria medida de quitarle el concierto educativo a los centros que segregan por sexos.
La ideología es importante, y mucho, que se lo digan a los trabajadores de los hospitales de Madrid y a la Escuela Pública de esa comunidad, ya en minoría respecto a la privada. Tomen nota.
Esa táctica la estamos viendo utilizada (por quien si no) por el Sr. Rajoy acusando a Rubalcaba de encarnar los males del Zapaterismo e incluso remontándose al Felipismo. Y porque no ha podido remontarse más (los 40 años anteriores gobernaron ellos).
La gente está harta de este juego, y eso lleva a la ciudadanía a pronunciar frases como "son todos iguales", o "hacen todos lo mismo" como si no existiera la ideología, y considero que esto conlleva mucho peligro para la democracia.
Creo que estamos en el momento donde más importante es la ideología en democracia desde la época de la República, porque al PP, a los grandes capitales, les interesa menos educación pública y así tener ciudadanos menos críticos y más manejables, y más educación privada, para ellos, claro, y menos oportunidades para la mal llamada clase media y para la clase trabajadora, en la que por primera vez en la historia nuestros hijos y nietos tendrán menos oportunidades de formarse que nosotros.
En este ambiente hostil se está desenvolviendo de una forma admirable, la Junta de Andalucía. Debe enfrentarse a la presión del gobierno central y sus ataques continuos contra la enseñanza pública y ahogo económico, ensañándose contra nuestra autonomía utilizando las instituciones a su antojo y castigando a los ciudadanos simplemente por el partido que los gobierna. La Junta debe enfrentarse al descontento social, de los profesionales sanitarios y del profesorado sobre estos recortes, que muchas veces no sabe discernir sobre quien es el responsable. Y encima, apostando por nuestros valores, manteniendo en lo posible la enseñanza pública y valores como el de igualdad y coeducación, con la valiente y elogiosa y necesaria medida de quitarle el concierto educativo a los centros que segregan por sexos.
La ideología es importante, y mucho, que se lo digan a los trabajadores de los hospitales de Madrid y a la Escuela Pública de esa comunidad, ya en minoría respecto a la privada. Tomen nota.
Nuestra opinión sobre asuntos públicos
sábado, 2 de febrero de 2013
Desde que empezó la crisis, ésta es uno de los asuntos habituales de las tertulias ciudadanas. Ahora que salta en el PP la mayor trama de corrupción en un partido político en la historia de España, no puede faltar este tema en ningún bar, ninguna comida familiar o de negocios o ninguna conversación privada.
Y todo esto es política. La RAE define política como "actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo", entre otras acepciones. Por lo tanto, en diferentes niveles, políticos somos todos, y política hacemos todos.
Es falso, lógicamente, que toda la política esté corrupta y que todos los políticos sean iguales, porque políticos de una y otra forma somo todos. Por tanto, debemos hacer política y exigir que la corrupción desaparezca de la vida pública.
Los partidos como organizaciones dedicadas a la cosa pública tienen que ser los primeros en establecer mecanismos internos en pro de la democracia y la erraducación de las prácticas corruptas de forma tajante en cuanto se detecten. Sólo así se podrá dignificar la política y sólo así las personas que nos representan podrán ir con la cabeza alta sin que a nadie se le pueda presentar la más mínima duda sobre su integridad.
Ahora, la pelota (gigante), está en el tejado del PP, ¿lo hará?.
Y todo esto es política. La RAE define política como "actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo", entre otras acepciones. Por lo tanto, en diferentes niveles, políticos somos todos, y política hacemos todos.
Es falso, lógicamente, que toda la política esté corrupta y que todos los políticos sean iguales, porque políticos de una y otra forma somo todos. Por tanto, debemos hacer política y exigir que la corrupción desaparezca de la vida pública.
Los partidos como organizaciones dedicadas a la cosa pública tienen que ser los primeros en establecer mecanismos internos en pro de la democracia y la erraducación de las prácticas corruptas de forma tajante en cuanto se detecten. Sólo así se podrá dignificar la política y sólo así las personas que nos representan podrán ir con la cabeza alta sin que a nadie se le pueda presentar la más mínima duda sobre su integridad.
Ahora, la pelota (gigante), está en el tejado del PP, ¿lo hará?.
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