Desde que empezó la crisis, ésta es uno de los asuntos habituales de las tertulias ciudadanas. Ahora que salta en el PP la mayor trama de corrupción en un partido político en la historia de España, no puede faltar este tema en ningún bar, ninguna comida familiar o de negocios o ninguna conversación privada.
Y todo esto es política. La RAE define política como "actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo", entre otras acepciones. Por lo tanto, en diferentes niveles, políticos somos todos, y política hacemos todos.
Es falso, lógicamente, que toda la política esté corrupta y que todos los políticos sean iguales, porque políticos de una y otra forma somo todos. Por tanto, debemos hacer política y exigir que la corrupción desaparezca de la vida pública.
Los partidos como organizaciones dedicadas a la cosa pública tienen que ser los primeros en establecer mecanismos internos en pro de la democracia y la erraducación de las prácticas corruptas de forma tajante en cuanto se detecten. Sólo así se podrá dignificar la política y sólo así las personas que nos representan podrán ir con la cabeza alta sin que a nadie se le pueda presentar la más mínima duda sobre su integridad.
Ahora, la pelota (gigante), está en el tejado del PP, ¿lo hará?.
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