La brecha entre ricos y pobres, como consecuencia de ello, aumenta en España, al igual que el índice de desigualdad (España es el país con mayor desigualdad social de la eurozona, véase El País, 11 octubre de 2012). Todo hace que se cree una situación que sería esperpéntica si no fuera tan dramática, a saber: la falta de regulación de los mercados crea una burbuja económica especulativa, que al estallar crea la crisis actual, que la gestiona el partido que creó las bases en España de esa política especulativa, y que pagan los trabajadores por doble vía, aumento de impuestos y desmantelación progresiva del Estado de Bienestar.
Desde las ideas de izquierda, tenemos la obligación de plantearnos una fiscalidad más justa y equitativa. No puede ser que cada vez haya más trabajadores en paro, que se recorten sus prestaciones, que se nos recorte la sanidad y educación públicas (a la vez que se da alas a la privada) y que los grandes capitales y grandes empresas se refugien en paraísos fiscales, no contribuyendo a pagar la factura de la fiesta que ellos celebraron y que pagamos los que no estábamos invitados.
Por ello son necesarias medidas como unificar la fiscalidad europea de grandes empresas, acabar con los paraísos fiscales,que tributen en España de las empresas que operan aquí por los negocios y ganancias que obtienen, suprimir los billetes de 500 euros para controlar el fraude fiscal (¿quien de nosotros/as ha visto alguno?), aumentar el IVA a productos de lujo,aumentar los recursos en la lucha contra el fraude fiscal, implantar un impuesto especial a las empresas de gran capital social, anular los privilegios fiscales de la Iglesia (por qué tengo que pagar con mis impuestos una estructura religiosa de unas creencias determinadas, ¿no es un Estado aconfesional?), un mayor control bancario por parte del Estado, para evitar que se repitan situaciones pasadas, aumentar la tributación de las SICAV, unificar impuesto de
la Renta y patrimonio y aplicar determinadas deducciones
en IRPF para aflorar parte de la economía sumergida, constituyen una batería de propuestas progresistas, razonables, y sobre todo socialmente justas.

