La exportación agroalimentaria de Málaga.

martes, 14 de febrero de 2017


Publicado en Diario Sur el 2 de febrero de 2017.

Andalucía es, hoy día, una potencia agroalimentaria. Cuenta con el sector primario más potente de España y es la segunda en industria alimentaria del país, suponiendo aproximadamente el 8% del PIB y el 10% del empleo andaluz. Y nuestra provincia se comporta como una de las más dinámicas en nuestra comunidad.
El esfuerzo legislativo y administrativo de la Junta de Andalucía en el campo de la agricultura, ganadería, pesca y desarrollo rural, de los trabajadores y trabajadoras del campo y la mar, y el empresariado rural están haciendo de Andalucía una potencia agroalimentaria. Gracias a este esfuerzo, producimos más y mejores productos, lo que permite, y tenemos que seguir avanzando en ello, que el agricultor obtenga una renta digna y que con ella pueda vivir del campo y en su entorno rural, lo que favorece la vida de los pueblos y el mantenimiento del medio ambiente. Ello permite a su vez que sigamos teniendo los alimentos saludables de nuestra tradicional alimentación mediterránea.
Este esfuerzo en el que participamos todos se refleja en el potencial exportador de nuestros productos. Se exporta calidad, y está claro que los productos andaluces en general y malagueños en particular son cada vez más apreciados en el mundo.
Entre enero y octubre de 2016, Andalucía ha concentrado el 22,7% del valor total de las exportaciones agroalimentarias españolas, posicionándose como la Comunidad líder. Las ventas de bebidas y alimentos andaluces en el extranjero han reportado un total de 8.152 millones de euros, un 11% más que los mismos meses de 2015 (7.334 millones de euros). Le sigue Cataluña, con operaciones valoradas en 7.895 millones de euros (22% del valor total nacional), y la Comunidad Valenciana, con exportaciones por 4.363 millones de euros (12% del valor de toda España) en los mismos meses.
Estos datos muestran las buenas perspectivas de futuro de las exportaciones agroalimentarias andaluzas que continúan con su tendencia al alza conquistando nuevos mercados sin olvidar los países receptores ya consolidados como es el caso de los destinos comunitarios.
Alemania lidera el ranking de los destinos de los alimentos y las bebidas de Andalucía con ventas valoradas en más de 1.276 millones de euros de enero a octubre de 2016, montante que supone un aumento del 13% con respecto a los mismos meses de 2015 (1.128 millones de euros). A este país le sigue Francia, con exportaciones por 1.044,7 millones de euros en los primeros diez meses del año pasado y un aumento del 10% en comparación con el mismo período de 2015 (947 millones de euros). Las exportaciones agroalimentarias de Andalucía a China entre enero y octubre de 2016 ascendieron a 211,2 millones de euros, cantidad que supone un incremento del 50,4% respecto a las ventas del mismo período del año anterior (140,5 millones de euros), según los datos de Extenda, Agencia Andaluza de Promoción Exterior (entidad dependiente de la Consejería de Economía y Conocimiento) analizados por la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural. Asimismo, destaca también el aumento del valor de las transacciones relativas al mercado estadounidense, donde se han comercializado alimentos y bebidas por más de 578 millones de euros en los primeros diez meses del año pasado, un 34,5% más que entre enero y octubre de 2015 (429,8 millones de euros).
En Málaga, el sector agroalimentario lo componen un total de 717 industrias, encuadradas en varios subsectores, destacando el de aceites de oliva, el cárnico, el de frutas y hortalizas y en clara expansión el vitivinícola o el de productos de la pesca.
Entre enero y octubre de 2016 podemos destacar algunos sectores que fueron los más exportadores dentro del panorama agroalimentario de la provincia. Así, en primer lugar en cuanto al valor de lo exportado nos encontramos con el aceite de oliva con 284,5 millones de euros y un 7,3% de subida con respecto al mismo periodo del año anterior, lo que supone un tercio del valor exportador del sector agroalimentario provincial y 83.700 toneladas de aceite.
Le sigue el sector de las frutas frescas y congeladas, con 244,8 millones de euros exportados (27,0% de subida), lo que supone más de 106.000 toneladas. En tercer lugar nos encontramos con los productos cárnicos y sus transformados, con exportaciones por valor de más de 161,2 millones de euros (34,4 de subida con respecto al mismo periodo del año anterior).
Destacamos el ascenso exportador de dos sectores de gran importancia histórica en la provincia como los pescados, mariscos y sus transformados, con una exportación de 12,3 millones de euros y un ascenso de 52,9% en las exportaciones, y los vinos, con 16,1 millones de euros y un 53,7% más exportado que el mismo periodo del año anterior.
Con respecto a los países que reciben nuestros productos, destaca en primer lugar Francia, con 158,2 millones de euros y un 16,1% de subida (más de 61.000 toneladas exportadas). Le sigue Estados Unidos, con 110,3 millones de euros y nada menos que un 94,0% más exportado. A continuación están Italia (106,5 millones de euros) y Portugal (86,8 millones de euros), ambos con un descenso en la exportación de entre un 14 y un 16%. En quinto lugar destaca China, con 81,7 millones de euros exportados y un ascenso de un 113,3%, y constituye la segunda en peso de alimentos exportados con más de 49.000 toneladas.
Las buenas cifras exportadoras no nos pueden parar. Tenemos todos los relacionados con el mundo agroalimentario de la provincia, la obligación de ayudar a mejorar las posibilidades de futuro, que pasan por mejorar la concentración del sector (como el cooperativismo), la comercialización y venta, innovación en los productos y la concienciación del consumo de dichos productos por parte de los malagueños y malagueñas y foráneos que nos visitan. Gran parte de ello se recoge en el proyecto de ley de Agricultura de la Junta de Andalucía. La Administración autonómica, de la mano del sector agroalimentario y de la sociedad rural seguimos trabajando por la creación de un mayor bienestar rural, mejores productos y mejor salud alimentaria.

Nuestra Industria Alimentaria

sábado, 14 de mayo de 2016
 Artículo publicado en Diario Sur el 05/05/2016.

Nuestra Industria Alimentaria

Málaga es una provincia con unos recursos agroalimentarios excelentes. Estamos en una tierra cultivada desde hace unos miles de años, y en un clima mediterráneo que permite una variedad de fauna y flora única. Tesoros como el olivo, el almendro, la vid y los recursos pesqueros de nuestro mar, llevan todo este tiempo con nosotros. Pero a lo largo de los siglos se han ido incorporando nuevas especies perfectamente aclimatadas a nuestras tierras y ya, auténticamente nuestras, como los cítricos. Las más nuevas han llegado en las últimas decenas de años, con una gran fuerza, como mango y aguacate. La ganadería siempre ha estado con nosotros, teniendo la cabra malagueña y el cerdo ibérico de Ronda, así como el cerdo blanco, del que somos grandes productores.

Pero, qué sería de nuestro campo, si nos dedicáramos solo a vender todo lo que producimos. Históricamente, desde la reconquista, la mayor parte de las tierras fueron cedidas a nobles dando paso a un sistema neofeudalista, que desembocó en el estereotipo del señorito andaluz y los jornaleros humildes e inmensamente pobres. La poca producción de ese campo atrasado y pobre se vendía, sin más. Eso fue el campo andaluz.

Nuestros bisabuelos malagueños aprendieron que la prosperidad llega con la transformación y la comercialización. Así, aprovecharon nuestras viñas, y nuestro tradicional vino de Málaga para exportarlo al exterior. Nada de producir uva y venderla a granel. Producíamos vino y pasas. Y no cualquier vino y cualquier pasa, sino las mejores. Esto contribuyó al desarrollo de la Málaga del siglo XIX, industria, lamentablemente truncada por una plaga, la famosa filoxera. Sin embargo este ejemplo no era seguido por otros sectores agrícolas ni ganaderos.

De esta forma, la transformación y los canales de venta de los productos del campo y la pesca (aunque había empresas locales), poco a poco fueron quedando en manos foráneas y concentrándose en grupos empresariales en los últimos años, la mayoría ajenos al lugar de producción. Como puede imaginarse, esto tiene como consecuencia que se deje de ingresar por parte de quien más lo necesita, ganancias de los siguientes eslabones de la cadena.

Es evidente. Si una explotación ganadera produce cerdos y los vende a un empresario de otra comunidad autónoma, y este produce embutidos y vende la carne, el beneficio que da esta venta va a parar fuera de Málaga y Andalucía, lejos de los ganaderos que han hecho posible todo y lejos de los posibles trabajadores que se contratarían para ello o de los comercios e industrias auxiliares que se necesitarían, y que no se benefician de ese valor añadido. Esto es lo que históricamente ha pasado en muchos sectores del campo en nuestra tierra.

Afortunadamente, la tendencia está cambiando. Volvemos a tener sectores pujantes y como antaño, el vino es uno de ellos. El creciente éxito de las bodegas de Ronda, de producciones limitadas y un cada vez mayor nivel exportador, augura un futuro prometedor, también para otras comarcas productoras de vino como la zona de Mollina o la Axarquía, con un gran espíritu de modernización e innovación, o como el ejemplo del porcino, en el que contamos con las empresas más potentes de Andalucía.
Afortunadamente estos tiempos pretéritos que brevemente he recordado, han pasado, y la situación descrita ha ido cambiando. Nuestro gobierno autonómico, la Junta de Andalucía, ha sido en gran parte, la responsable de que esos maravillosos productos que obtiene nuestra tierra, los procesemos y elaboremos ahora aquí, y no lo hagan otros, fuera de Málaga y Andalucía, llevándose así los beneficios de esa transformación. Pero esto se queda en el terreno de una simple aseveración sino que a las pruebas me remito.

A través de las delegaciones territoriales de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, existen servicios en gran parte dedicados a la tramitación de ayudas a nuestras industrias de transformación y comercialización, implementando las distintas órdenes y planes de la Consejería de la Junta de Andalucía. El propósito, contribuir desde lo público a dar un impulso a la iniciativa privada, sin el cual, sería muy difícil que pequeños empresarios y cooperativas se lanzaran a crecer y a iniciar proyectos de una mayor proyección empresarial.

 En este sentido, sólo durante el pasado año 2015, la Delegación de Agricultura de Málaga abonó ayudas a las industrias agroalimentarias de nuestra provincia por valor de 10.803.074,47€, destinados a la transformación y comercialización de productos agroalimentarios, a la mejora e innovación en la distribución de productos ecológicos, a la calidad y trazabilidad en industrias agroalimentarias, a las Inversiones en bodegas y apoyo al sector vitivinícola y ayudas a la Transformación de subproductos origen animal.

Este esfuerzo público por apoyar el sector agroganadero y alimentario se traduce en un auge del sector agroindustrial en la provincia, que propicia no sólo puestos de trabajo (en aumento) objetivo básico y fundamental que tiene que orientar cualquier acción pública, sino que va más allá, siendo una apuesta de futuro de empleo consolidando y haciendo crecer un sector complementario del turismo y que fija a la población rural dando oportunidades y manteniendo cultivos y entornos naturales, cultura y tradiciones aportando por tanto una riqueza social y cultural que nos hace crecer como sociedad.
lunes, 11 de abril de 2016
Artículo publicado en La Opinión de Málaga el 02/04/2016.

De espaldas al campo.


Siempre se ha dicho que la ciudad de Málaga ha crecido de espaldas al mar. No en vano, las grandes mansiones de la burguesía malagueña del siglo XIX, crecidas a lo largo del paseo de Reding hacia el Limonar, tenían su entrada principal hacia este paseo y dando la espalda de la casa al mar. Esto es debido a que el rebalaje era visto como de clase inferior al ser zona de labor de pescadores (aparte de protección contra la humedad y el levante). Otro ejemplo son los barrios obreros crecidos durante los siglos XIX y XX que darían lugar al distrito de Carretera de Cádiz, que dejaron una brecha considerable entre el mar y ellos aprovechada hoy para hacer el nuevo paseo marítimo.
Pero la ciudad de Málaga también ha crecido de espaldas al campo. Desde que la filoxera hundió el sistema económico productivo de la provincia, el crecimiento de la capital se ha basado principalmente en el sector servicios, aprovechando el auge del turismo y el desarrollismo de los sesenta y setenta del pasado siglo.

El campo malagueño fue quedándose atrás, y nuestros pueblos vieron como sus habitantes emigraban a la ciudad en busca de empleos más seguros y algo menos duros como la hostelería y la construcción. Así, vimos como barrios enteros de nueva construcción de Málaga capital se poblaban de gentes de todas las comarcas de la provincia. Así tenemos por ejemplo La Paz y La Luz en Carretera de Cádiz.

Esta situación aun no se ha parado, sobre todo en los pueblos más pequeños de la provincia, pero si se ha ralentizado bastante. Ello se debe a diversas circunstancias importantes acontecidas en los últimos treinta años. La entrada en la Unión Europea supuso entrar también en la PAC (Política Agraria Común) con sus correspondientes ayudas al campo y al agricultor, que eviten el despoblamiento rural y la falta de cultivos agrícolas, entre otros objetivos. Un segundo punto y de gran importancia, es la creación de la Junta de Andalucía, pocos años antes de la entrada en el club europeo, con una apuesta decidida y clara desde sus comienzos por el campo andaluz, fomentando, articulando y desarrollando el medio rural a todos los niveles. El Plan de Empleo Rural a través de sus diversas denominaciones fue otro factor determinante en evitar el despoblamiento agrario. Y ya, en estos últimos años, los efectos de la crisis que se ha concentrado especialmente en la construcción, han hecho que muchos de sus trabajadores, busquen otros nichos de mercado laboral alternativos, entre otros, el campo.

Afortunadamente, hoy día, el sector agroalimentario malagueño cobra de nuevo una pujanza hace años desconocida, entre otros motivos por haber aguantado los envites de la crisis mucho mejor que otros sectores, por su dinamismo a nivel de cooperativas y su emprendimiento al buscar mercados exteriores.

Tenemos que ser conscientes de la importancia del campo malagueño en el devenir de nuestra historia, de nuestra gente y su futuro y en el desarrollo de nuestros pueblos y ciudades. Para ello tenemos que vivir más el medio rural, conocer más nuestra rica y variada tierra. No nos quedemos en el salón de la casa, conozcamos la cocina, los pasillos, salgamos al patio. Ahí descubriremos nuestras macetas, nuestra luz, el canto de los pájaros y el olor azahar, jazmín o romero.

Por ello los y las urbanitas de la capital malagueña, de Marbella, Fuengirola, Vélez-Málaga y otros núcleos urbanos importantes de la provincia, debemos volver a mirar a nuestro alrededor. Tenemos una provincia maravillosa y unos pueblos únicos con un gran patrimonio ambiental, cultural e histórico. El patio de nuestra casa es más bello y rico de lo que nos podemos imaginar. Vivamos la fiesta de la Pasa de El Borge, la de la Tagarnina en Villanueva del Rosario, la de la Almendra en Almogía, la Cabra Malagueña de Casabermeja, y otras muchísimas más que tenemos en nuestra rica provincia. Los 103 pueblos de la provincia son joyas de las que sentirnos orgullosos.

Visitemos la comarca de Antequera y probemos sus aceites. Acerquémonos también para ello a la comarca nororiental de Málaga. Naveguemos por la bahía y por nuestras calas y playas, descubramos bodegas y vinos en Ronda y la riqueza en naturaleza y gastronomía de los pueblos de su Serranía, o visitemos los lagares y paseros en la Axarquía. Probemos los productos de los pueblos del Guadalhorce y Guadalteba y vivamos sus fiestas, disfrutemos en fin, de una diversidad paisajística y cultural sin comparación en Europa.

Descubramos de nuevo (si aún no lo hemos hecho) el ajobacalao de Vélez-Málaga, una buena pata de chivo malagueño al horno, la calidad de los mejores limones de España criados con esmero en el valle del Guadalhorce, la zanahoria morá de Cuevas Bajas, un queso de leche de cabra artesanal, el cerdo ibérico de la Serranía de Ronda, nuestras castañas del Genal, nuestros embutidos de Benaoján, carnes de porcino de Cártama o Campanillas, espárragos de Sierra de Yeguas, las múltiples (y excelentes) cervezas artesanales de nuestra provincia, o el divino vino de Málaga joya milenaria de nuestra tierra. Todo esto, entre otras muchísimas delicias gastronómicas que nos ofrecen nuestros pueblos y comarcas, porque hay muchas más, igual de ricas, importantes y conocidas. Desde aquí animo a que completen la lista de los productos de nuestra provincia, cosa que no supondrá gran esfuerzo puesto que cada pueblo tiene fértiles campos, magníficos productos y cada vez más, empresas y cooperativas que los procesan, y comercializan. Productos que nos ofrecen los trabajadores y trabajadoras del campo y la mar con su esfuerzo, sudor y cariño y que gracias a nuestro paradisiaco (aunque más seco de lo que deseáramos) clima nos ofrece.

Miremos cara a cara a nuestros pueblos, a nuestro campo, a nuestra mar. Tenemos calidad y belleza. Disfrutémosla.

Reflexión educativa. El alumnado como individuo y grupo.

jueves, 18 de febrero de 2016


La materia prima básica del trabajo del educador es el alumno. Pero los educadores no somos escultores que a partir de un trozo más o menos grande de mármol lo tallan intentando alcanzar a modo de ideal platónica, la perfección o belleza pretendida con el trabajo sobre la piedra. El trabajo del educador tiene como “materia prima” una persona, con la complejidad que ello significa.

Comparto plenamente la Teoría de Gardner de las inteligencias múltiples. El individuo tiene ciertas capacidades difíciles de conocer, incluso por sí mismo, de desarrollar y por supuesto de evaluar. La educación siempre se ha basado en evaluar la inteligencia lingüística y la lógico-matemática. 

Debemos partir de la curiosidad innata que tenemos como especie, que ha hecho que exploremos nuestro medio (y lo dominemos) como ninguna otra especie animal. Esa curiosidad innata que poseemos todos como especie debe ser, es la única forma, de aprender, aunque habrá que tener en cuenta otra serie de factores importantes. El aprendizaje se ve favorecido por una cierta tensión (tal vez factor fisiológico de la motivación) que es adecuado conseguir pero difícil de dominar, puesto que en exceso es una pesada carga para el proceso. Por ello, es el educador el que tiene que conseguir ese clima de equilibrio de suficiente tensión/curiosidad sin que sobrepase el umbral de estrés. Además hay que manejar los tiempos del proceso puesto que esa situación permanece un breve tiempo, volviendo rápidamente (según la situación) la situación de alerta al nivel basal. 

La motivación parte también de la predisposición a aprender. Una situación interesante hace que procedamos ante ella con mayor atención (la curiosidad innata, recordemos) y por tanto la procesemos a nivel de la corteza cerebral de forma menos superficial, de modo que se podrá interiorizar mejor. Por ello la situación de partida del proceso de enseñanza aprendizaje debe ser de interés. Una situación atractiva para el alumno que le predisponga y motive de forma que realmente la capacidad que pretendamos que adquiera se consiga en una situación de juego intelectual, lo que implica que el esfuerzo empleado en ello sea mínimo comparado con la satisfacción de realizarlo.

Importante es tener en cuenta al alumnado no sólo como individuo. La labor educativa no se suele hacer de forma aislada hacia un solo individuo. Somos animales sociales y como es lógico, estas relaciones humanas con otros miembros de nuestro entorno influyen en nuestras actitudes y comportamientos. Es por ello que la dinámica social del grupo al que dirigimos nuestra acción educativa haya que tenerla en cuenta a lo largo de todo el proceso. Herramientas pedagógicas útiles como enfrentarlos a un problema común, pueden servir para unir a un grupo en torno a un mismo objetivo. Hay que tener en cuenta los intereses de cada uno de los alumnos que lo componen y analizar y anticiparse a los posibles detonantes que puedan generar conflictividad en el aula. El control emocional es por tanto importante a la hora de gestionar el proceso y de evitar situaciones disruptoras.

La creatividad es incompatible con un tipo de pensamiento lógico dirigido y único. Se debe fomentar la diversidad de respuestas del alumnado ante un mismo reto, dentro de unos cauces de lógica, claro está. En ello juega un papel fundamental fomentar la perspectiva lateral, adoptando una postura creativa ante cada nueva situación. La educación es individualizada. La neurodiversidad en un aula, es tan palpable para un educador como la diferente indumentaria del alumnado (siempre que no sea un colegio con uniforme). Orientemos, completemos, enriquezcamos, así creceremos como sociedad, y como especie.


Soñar es de sabios

lunes, 15 de febrero de 2016
Sabemos que los sabios son capaces de rectificar una afirmación cuando la evidencia les lleva a comprobar el error de su aseveración. Es la primacía de la lógica. Una de las guías de la vida es la ilusión por mejorar en algún aspecto de la misma, y esto nos lleva a pensar en ese futuro mejor soñando despiertos. Y los sabios también sueñan.

Ese futuro mejor implica pensar en nuestra sociedad, y cómo ésta puede mejorar, cómo mejoraría nuestra provincia, nuestra ciudad, nuestro barrio. Y sin saberlos, hemos desembocado en la política, que es el arte de soñar en un futuro mejor.

Llegados a este punto podríamos afirmar que los políticos, ya que planifican el futuro a través de la gestión de los recursos públicos son sabios. Y en cierta forma lo son, siempre que sueñen con un futuro mejor y tengan claro como llegar a él. 

Pues sí, yo quiero un futuro mejor, y por lo tanto sueño en ello, y al hacerlo y al comunicarlo, pienso y hago política. Y si hago política, soy político.  Mis sueños me llevan a  pensar que ese futuro mejor pasa por tener una ciudad y un país más justos, con unos impuestos mejor repartidos, con un proyecto y un futuro claros, una ciudad más limpia, más verde, un país que se base en la educación, en la innovación, que apueste por su futuro. Una sociedad que no se olvide de los más débiles y necesitados, que sea de una gestión clara y transparente.

Y con mucho diálogo, porque la democracia es dialogar y llegar a acuerdos. Que por cierto, es cuestión de sabios.




Podemos pacta en Málaga con el PP

jueves, 8 de enero de 2015
"Podemos pacta en Málaga con el PP"

Evidentemente la frase que utilizo como titular no es verdadera, estrictamente. El recién elegido líder en Málaga del partido de izquierda radical ha afirmado que no pactará con IU ni con PSOE aunque eso signifique darle la alcaldía de nuevo al PP. La derecha malagueña se estará frotando las manos con el aliado que le ha salido.

Se supone que es por los recortes de la Junta. Pero ¿por qué la Junta tiene menos dinero? ¿No será porque el gobierno central (que es el que financia a las autonomías) le ha recortado la financiación? ¿Sería capaz de gobernar Podemos en esas condiciones? No creo, es más fácil "ver los toros desde la barrera" y saben que con sus propuestas, nunca llegarán a gobernar, por eso es fácil realizarlas. Y ¿no aplica recortes sociales durísimos el gobierno central, sobre todo en educación y sanidad? Tal vez Podemos prefiere los recortes que hace el PP en otras autonomías. Tal vez Podemos prefiera que la derecha siga gobernando, y entonces ¿para qué votar a Podemos?¿para que siga gobernando el PP?

Tal como se plantea la situación política de Málaga de cara a la próxima cita electoral municipal está claro que el PP puede perder la mayoría absoluta. El PSOE junto con otras fuerzas (tal vez IU) podría hacer que Málaga volviera a tener un gobierno de izquierdas después de 20 años. Pero si Podemos saca algún concejal, y tuvieran la llave de la mayoría ¡se la daría a la derecha!

Desde luego los malagueños y malagueñas sólo tienen dos opciones de gobierno, el PP de Paco de la Torre con las mismas ideas de hace 20 años y con los recortes de Rajoy o, los que deseen un cambio, apostar por savia nueva, por María Gámez y los nuevos proyectos socialistas. Votar a Podemos es votar al PP. Tela marinera.

No hace falta

miércoles, 31 de diciembre de 2014
Es época de balance de año. Y además dicha reflexión es archiconocida, pues nos la hemos hecho día a día todos los ciudadanos. No hace falta hablar de nuevo de la crisis y de sus causas. No hacen falta hablar de quien está pagando todo lo generado por la economía neoliberal tanto en Estados Unidos como en Europa. No hace falta hablar de la indignación ciudadana ante la falta de respuesta social de nuestros gobernantes. Ante esto se abre un 2015 lleno de ilusión para unos, incógnitas para otros y frustración para muchos. La gente busca esperanza, y desde la política hay que dársela pues es una de sus misiones más importantes. Tengamos ilusión y esperanza por un año mejor y seamos sensatos. Que estas tempestades no nublen nuestro juicio y menoscaben nuestro sentido común. No hace falta dejarnos arrastrar por la tempestad. Y hay muchas formas de hacerlo.