Reflexiones sobre la búsqueda del bien propio o del bien común en la acción política

martes, 10 de noviembre de 2009
Haciendo una reflexión sobre la actualidad política, llama la atención que las últimas encuestas sitúen al PP sólo tres puntos por encima del PSOE, a pesar de la crisis económica y del elevado paro que sufrimos. Esto pone de manifiesto que, si hay gente que se queja de la mala gestión del gobierno, no es menos mala (mucho peor a tenor de la evidencia) la oposición del PP. A las luchas internas por el control del partido, lo que refleja la tremenda debilidad de su líder, se suma la corrupción interna, sobre todo en sus dos principales feudos, Valencia y Madrid.
Su política de desgaste al gobierno pasa todos los límites democráticos tolerables, como su crítica continua en el caso del pesquero secuestrado Alakrana. Y es que en cualquier país democrático (y en España cuando el PSOE está en la oposición), estos temas de política exterior, al igual que el terrorismo, se dejan fuera de la crítica y debate político y se cierra filas con el gobierno. Entre otras cosas porque el gobierno no se puede defender (si airea las conversaciones con los secuestradores, la vida de los marineros puede peligrar), y le hace el juego a la parte adversaria, esto es, secuestradores, terroristas u otros países en el caso de conflictos internacionales.
La derecha cegada por su obsesión de la toma del poder, no repara ni en esto ni en nada. Es meridiano que al PP no le interesa el bien común, y que éste queda sustituido por "su bien".
España no se merece esta derecha. Los ciudadanos tenemos que ser críticos y exigir a los políticos que actúen como deben, por el bien común. Está claro que cada uno desde su ideología, pero jamás permitir que un partido intente pasar por encima de todos y tirar piedras contra nuestro tejado común sólo por buscar su propio interés.

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