El presidente de la junta de Andalucía estuvo ayer en Málaga. Y lo hizo flanqueado por Miguel Ángel Heredia, secretario general de los socialistas malagueños y Rafael Fuentes, el portavoz del PSOE en el ayuntamiento de la capital. Este último estuvo muy bien, incluso brillante. Desgranó de forma minuciosa y concreta todos los fracasos del ayuntamiento pepesino de nuestra capital, incidiendo por ejemplo, en que somo el segundo ayuntamiento más endeudado de España sin tener proyectos municipales tan emblemáticos como otras grandes capitales, o que la partida presupuestaria de los cargos de confianza del ayuntamiento(los nombrados a dedo) aumenta un 44% cuando la inversión disminuye un veintipico.
Junto con Miguel Ángel hicieron hincapié en que las grandes inversiones y proyectos que van a lanzar a Málaga como una gran capital del siglo XXI, vienen de administraciones socialistas (central y autonómica). Aeropuerto, segunda ronda, el metro son claros ejemplos.
El presidente Griñán hizo un gran discurso basado en la pedagogía. Pedagogía socialista. La patria del socialismo es la igualdad. Y para ello lo más importante es, en primer lugar la educación, y la sanidad y los servicios sociales.
Y estoy totalmente de acuerdo, sólo una apuesta decidida por una educación pública de calidad hará avanzar a nuestro país.
Si la educación se dejara en manos privadas, evidentemente estos seleccionarían a los ricos o los brillantes. Si la sanidad se dejara en manos privadas estas empresas seleccionarían como clientes a los ricos y sanos.
Evidentemente la derecha no estará de acuerdo con estas afirmaciones, y harán otras muy válidas y creíbles para ellos. Y es que todo depende del cristal con que se mire. Aunque no se puede negar que el cristal de mi relato es uno muy claro.
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