El contraataque del PSOE no se ha hecho esperar. Como si de una partida de ajedrez se tratase, ha movido en una jugada rápida que ha hecho que el movimiento anterior de su oponente quede prácticamente neutralizado. En unas rápidas conversaciones, se han atraido, e integrarán en sus filas, a los socialistas independientes de Ojén. La Mancomunidad, por ahora, no cambia de manos. Chapó para Miguel Ángel Heredia.
A su vez, el PSOE da el pistoletazo de salida para las europeas, con su primer espada Magdalena Álvarez al frente. Pronto lo hará el PP, seguro que con igual parafernalia y con la seguridad de una victoria vaticinada por todas las encuestas, debida al voto de castigo por la crisis.
El voto de izquierdas, suele ser un voto crítico, influido por las acciones de gobierno y lleno de ideología. Por eso no suele ser un voto fiel. El voto de la derecha es lo contrario, sumamente fiel, poco crítico con las actuaciones de los suyos, "impasible el ademán". Por ello en cuanto los votantes de izquierdas se desencantan, gana la derecha.
Por lo menos es lo que ha pasado hasta ahora en la joven democracia española, y al parecer seguirá pasando en estas europeas.
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